Y ciertamente no se puede ir demasiado lejos para ver como estos dos valores se manifiestan en los ritmos diarios de la escuela. El colegio lee la Odisea. Los niños de kinder cuidan un conejito. Otros un poco más altos aprenden a sacar porcentajes. Los estudiantes de undécimo enseñan football a los de cuarto. Los de quinto y sexto muestran sus estudios de anatomía a los de tercer y cuarto. Y cada día al ser las 2:50 un torbellino de actividad se levanta, y se vuelan escobas, y basura se quema, y baños se limpian. Todos los estudiantes participan en la limpieza de nuestra casa de aprendizaje y conocimiento porque saben que forman parte de un equipo. Vivir en comunidad, crecer académicamente, y tomar responsabilidades son cosas que pasan día a día en la Escuela de los Amigos.
Por supuesto, el compromiso u obligación de crecer no está justificado día a día, sino prolongado a largo plazo como un proyecto. Por ejemplo, un proyecto empezó en el semestre anterior cuando algunos estudiantes manifestaron su deseo, durante la reunión estudiantil, o town meeting, de ponerle un techo a la cancha de volleyball. Un miembro de la comunidad tuvo la idea de recaudar fondos para este propósito. Llamamos a una reunión para seguir discutiendo la idea. Un padre diseñó en el dorso de un sobre un plan. Sin embargo, el costo del proyecto nos parecía demasiado alto, por lo que el comité desistió de la idea de reunirse de nuevo. Días más tarde, otro padre dijo que ella conocía de una escuela en el extranjero que estaría interesada en un proyecto como este. Increíblemente, el diseño todavía existía. Por lo tanto, dejamos de pensar que lo que era un sueño se estaba convirtiendo en una realidad. Así, que en adelante podríamos llamarlo un plan. Creamos algunos materiales de publicidad y ahora tenemos una escuela en los Estados Unidos quien está recaudando fondos para nuestra cancha de volleyball. Aunque es verdad que todavía no tenemos la cancha, ni los fondos para construirla, estamos siguiendo un camino.
Lo que me gusta de ésta historia es que la iniciativa vino de los estudiantes. Ellos sabían que querían, y decidieron enviar un representante a las reuniones. Tomamos su idea muy en serio, y esto motiva a otros a tomarla su idea en serio también. De esta manera, cuando la otra escuela viene buscando un proyecto que pudiera financiar, lo tenemos.
Nuestra escuela facilita el liderazgo de sus estudiantes. Se ve en las responsibilidades que tantos toman. Se nota cuando proyectos que empiezan como sueños se conviertan en realidad porque los estudiantes los apoyan, los facilitan. Es un honor servir en un ambiente así.